Pozán Vidal, Francisco

Exiliado/a, Muerto/a, Prisión

Nombre: Francisco
Apellidos: Pozán Vidal,
Apodo: idal, Paco, Gurriato, El gafas o El maestro de Huesca

Nacido y/o domiciliado en Huesca, Oviedo (Asturias) 30 de enero de 1911
Detenido en Campo de Concentración Vernet d´Ariège (Francia), Prisión Provincial de Huesca
Fallecido en Buzet, Francia 17 de agosto de 1944

Dignificación

Fue reconocido y condecorado a título póstumo por los gobiernos y ejércitos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos
El Ayuntamiento de Toulouse, presidido por el alcalde M. Pierre Cohen, le dedicó un paseo en su honor.

Profesión: Maestro/a Nacional
Afiliación política: CNT

Biografía:

La Compañía de Caminos de Hierro del Norte, empresa ferroviaria que operaba en los albores del siglo XX, determinó la circunstancia del nacimiento en Oviedo de Francisco Ponzán Vidal, Paco Ponzán (Oviedo, 30-III-1911–Buzet-sur-Tarn, Toulouse, 17-VIII-1944). Su padre, empleado de esta firma, fue trasladado con frecuencia –Oviedo, Tarragona, Reus, Medina del Campo, León...– hasta que se estableció definitivamente en Huesca, donde Paco se crió, sintiéndose oscense por los cuatro costados. Murió el padre cuando el pequeño Francisco tenía 7 años.
Su madre, también de Huesca, era una mujer en extremo religiosa que eligió para el hijo una educación privada, basada en un temor de Dios como sólo los padres Salesianos podían imponer. Allí estudió Paco el bachillerato hasta que un buen día su carácter rebelde, disconforme y apasionado le llevó a enfrentarse con los religiosos y fue invitado a abandonar el centro. Luego de probar suerte como aprendiz en una librería, lo que despertó una irrefrenable voracidad lectora en el fracasado meritorio, retornó a la senda del estudio y se matriculó en Magisterio con 14 años.
Hasta los 18 permaneció en esta escuela en la que impartía clases Ramón Acín, quien se le reveló no solo como un gran profesor que había de mostrarle las teorías más avanzadas de la pedagogía, sino también como iluminador de una carrera de compromiso anarquista que no hacía más que comenzar en este punto.
Al concluir los estudios, fue destinado al pueblo de Ipas, próximo a Jaca, después a Castejón de Monegros y tras una oposición obtuvo plaza definitiva en La Coruña, en Baos-Corzón, primero y en Camelle, ayuntamiento de Camariñas, desde enero de 1936. En todos los lugares donde ejerció como maestro se vinculó con el sindicato local de la CNT.
El 18 de julio de 1936 se encontraba en Huesca, a donde llegó precipitadamente desde tierras gallegas ante la inminencia de unos acontecimientos que hacían presagiar catástrofes sin cuento. La madrugada del 19 de julio tuvo lugar una reunión en el Gobierno Civil de la ciudad, presidido por Agustín Carrascosa Carbonell, en la que participaba Ramón Acín, el diputado de Izquierda Republicana Ildefonso Beltrán, el comunista Pedro Cajal y otros dirigentes del Frente Popular, a los que se sumó Ponzán. A pesar de la enorme presión que ejercían en la calle gentes llegadas de muchos lugares de la provincia, el gobernador determinó no entregar armas a la población que exigía defender la legalidad republicana frente a los sublevados. Ponzán, partidario decidido de la lucha, consideró que esta opción acrecentaría la catástrofe, como así ocurrió, pagándolo entre los primeros con el precio de su vida su admirado y querido Acín.
Combatió en las filas anarquistas formando parte del Consejo Regional de Defensa de Aragón hasta que quedó disuelto. Más tarde fue nombrado responsable del denominado Servicio de Información Especial Periférico (SIEP), encargado de acciones de sabotaje y espionaje en territorio enemigo. La experiencia adquirida en estas labores sería capital una vez finalizada la guerra y ya en territorio francés, en su corto y doloroso exilio.
En Francia, luego de pasar por el campo de concentración de Vernet (Ariège), organiza un importante grupo de evasión que se integra en la denominada Red Pat O´Leary, responsable de la evacuación de miles de perseguidos por el nazismo. En octubre de 1942, fue detenido e ingresado de nuevo en el campo de castigo de Vernet, de donde logró escapar. Cayó en manos de los nazis el 28 de abril de 1943. Ingresado en la cárcel de Saint Michel, próxima a Toulouse, donde residía, fue asesinado junto con casi medio centenar de presos y quemado su cadáver en el bosque de Buzet-sur-Tarn el 17 de agosto de 1944, sólo dos días antes de la liberación de esta ciudad histórica del Languedoc. La República Francesa le otorgó las más altas distinciones a título póstumo y su nombre rotula paseos y alamedas de la región Occitania.
Francisco Ponzán dejó escrito en su testamento: «Deseo que mis restos sean trasladados un día a tierra española y enterrados en Huesca, al lado del profesor Ramón Acín». Su voluntad todavía no se ha cumplido y su ciudad, de corta memoria, no lo recuerda ni evoca su figura en ningún lugar público.

Expedientes:

Expedientes penales de presos
Fichero Nº 52 de la Sección Político Social.

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Fuente: Archivo Histórico Provincial de Huesca, Centro Documental de la Memoria Histórica, Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca 1936-1945)

Información adicional:

Real Academia de la Historia
Paco Ponzán, Un grito de libertad (Argonautas)

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