Satué Malo, José

Exiliado/a, Prisión

Nombre: José
Apellidos: Satué Malo, .

Nacido y/o domiciliado en Zaragoza 11 de junio de 1903
Detenido en Prisión Central de Burgos "Penal de Burgos"
Fallecido en Alicante 13 de julio de 1991

Profesión: Radiotelegrafista civil de Primera Clase
Afiliación política: PCE

Biografía:

Afiliado a la UGT en 1928 y secretario de su Unión de Radiotelegrafistas, ingresó en el PCE en 1936. En 1939, cruzó la frontera con Francia, donde pasó por diferentes campos de concentración. En julio de ese año sale hacia México, adonde llega por el puerto de Veracruz. Allí colabora como miembro de la Comisión Técnica de ayuda a los exiliados en representación del PCE, y con la UGT. En septiembre de 1946, vuelve a Francia y, a finales de octubre, pasa clandestinamente a España con el encargo del Partido de trabajar en la reconstrucción de la UGT. Detenido en abril de 1947, al igual que su compañera, Lucía Barón Herraiz, y la dirección de la Ejecutiva del sindicato, en Madrid. Es internado en la Prisión de Ocaña, sometido durante 18 meses a régimen de aislamiento, procesado y juzgado en Consejo de Guerra. Condenado a muerte, la pena le fue conmutada por la de 30 años de prisión, cumpliendo íntegramente 20 en las prisiones de Salamanca (1949-1957) y Burgos, hasta su liberación el 9 de mayo de 1967.Durante toda su condena, lucho contra la exclusión injustificada de la redención de penas y la libertad condicional, contra la obligación de asistir a actos religiosos, contra toda forma de arbitrariedad con los presos políticos.Sorteando prohibiciones, hizo valer su derecho a trabajar, aunque fuera sin redimir pena: A los 6 meses de su traslado a la prisión de Salamanca, trabajó, "tolerado", en el economato e impartió, durante 7 años, clases de matemáticas y ciencias a monjas de la Merced estudiantes de Magisterio. Más tarde, ya "autorizado" por el Director, trabajó también "manualmente en una máquina de tejer. En Burgos, después de denegársele el derecho a trabajar en dos ocasiones, volvieron a "tolerarse" sus clases a compañeros que cursaban el Bachillerato y a otras mercedarias estudiantes de magisterio. Igualmente, logró que se respetara su decisión, como ateo, de no asistir a los actos religiosos. Desde 1967 hasta el día mismo de su muerte en 1991, Pepe Satué no dejó de trabajar cada día: primero por sus camaradas que continuaban en prisión, por sus derechos y su honor y contra las arbitrariedades de la dictadura.

Expedientes:

Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo
Fichero Nº 62 de la Sección Político Social.

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Fuente: Centro Documental de la Memoria Histórica, Luis Puicercús